Con el polvo del pasado
de un desierto
de un no lugar
de un no tiempo...
El presente hecho de pasado absoluto
Un presente del espíritu pleno,
donde el tiempo se desdibuja.
Una frontera sin limite, un sin fin.
El retorno a la felicidad, a la libertad.
El cuerpo repleto de goce y satisfacción, en cada estímulo, sin la razón que disuelve las cosas.
Una memoria que nos llama, nos dice que hacer. Un progreso sordo, que no sabe del lenguaje o que no quiere escuchar ni saber.
La decadencia del cuerpo y del espíritu dentro del tiempo dentro del pasado y el progreso. Una decadencia que cubre con polvo y oculta.
Hay oídos que escuchan y recuerdan
Hay voces que repiten y cuentan como una mañana y una tarde muestran la eternidad dibujada en el color del cielo.
Hay un no se que en el aire.
Hay voces? Hay voces y dicen...
Hay colores y eternidades,
hay cielos.
Sobre los horizontes del tiempo que se caen y dejan ver como el cielo y la tierra en un punto se unen y son lo mismo. O casi lo mismo, como una parábola que se acerca, casi se tocan. Un infinito de aproximación y no. Cerca, muy cerca y no.
Una proximidad desesperante y eterna. O un círculo que nunca cambia y siempre es círculo.
Todo lo rígido se rompe.
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