6.18.2010

Cazando lo que perdieron, tratando de morder eso que se les fue, que es solo un recuerdo turbio y lejano. La infancia que vive libre, en esos pequeños cuerpos llenos de vida, son quizás la única forma de recordad con nitidez que uno estuvo vivo alguna vez y que fue libre y que fue con el tiempo, uno solo. Eso que uno recuerda y siente en los amaneceres cuando el tórax respira hondo y a gusto la luz naranja y rosa del cielo y todo el cuerpo se deja ir con el tiempo y el placentero mecerse del mundo en el reflejo del agua.
La lancha parte, unos hojos un poco distantes, observan como se aleja rompiendo el ritmo del sobnoliento río. Dos cortes negros, una a cada lados de la lancha descubren que debajo de ese reflejo hay otro mundo...
Quizás los que llevan salvavidas tambien lo saben.

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