Cada palabra, cada acción “es un paso hacia el obstáculo, hacia el fuego, es bajar a la garganta del mar…” T.S. Eliot
Las palabras se vinculan directamente con la mente. A veces la cabeza no para, no para de moverse y pide a gritos descansar. Revuelve (¿resuelve?) a rastrillazos. Como si sólo una letra cambiara las cosas. Qué increíble, qué increíble que un movimiento cambie las cosas. Qué increíble cómo una cosa pesa sobre la otra: los puntos de articulación. El cuerpo tiene puntos de articulación…
Anoche llovía finísimo y no sabía si me mojaba o no me mojaba. Ese límite en el que sé y no sé. El agua que corre y no para y además tiembla todo. Son los ecos que afloran siempre y me cortan y me preguntan quién soy. Son los insectos que subieron por la savia de un roble y le comieron el corazón. Son las punzadas que me alivian y me resuenan. Es el peso pluma que de repente me sorprende al salir y entre una palabra y otra, el peso pesa y quiere saber palabras que lo explican… y se hace agua…
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