Escucho vocecitas y las espero para darles un vaso de agua.
Las espero para que me ayuden.
Mientras espero, las escucho.
¿Quieren un vaso de agua, señoritas?
Respiren, respiren, tranquilícense. No corran, no huyan. ¡Ayúdenme!
Las vocecitas respiraron, tomaron su vaso de agua y se fueron.
Ahora respiro vocecitas que me miran a lo lejos.
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