3.02.2010

En la cajita voces, ciegas.

“Me corrí porque allá no hay ventana…

Tengo la cabeza con muchos pensamientos.

Tengo la pastillita.

No no, voy a esperar a lo de mi amiga.

Por qué vas a esperar a lo de tu amiga?

Así me da un vasito con agua… hace calor acá”

Bajo la libertad el cuerpo se afloja y descansa.

Bajo un árbol el cuerpo descansa, o no?

La noche abre formas en el mundo, otras formas

y las cosas toman vida. Otra vida.

La cabeza no deja de tener pensamientos, todos atiborrados en una pequeña caja oscura.

Quiero tirarme en la cama y escuchar los sonidos de la noche, el tren que corre lejos y silba sordo y ciego.

No pensar, respirar hondo y que el aire entre.

Que no se quede a fuera.

y que el pecho se abra como las puertas de las casas en verano

y que la gente tome mate en la puerta, sin rejas

y que se escuche la música de fondo, aletargada por el calor

que parece afectar también a la música.

O quizás el aire es tan espeso que también a la música le cuesta andar por ahí.

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