En la cajita voces, ciegas.
“Me corrí porque allá no hay ventana…
Tengo la cabeza con muchos pensamientos.
Tengo la pastillita.
No no, voy a esperar a lo de mi amiga.
Por qué vas a esperar a lo de tu amiga?
Así me da un vasito con agua… hace calor acá”
Bajo la libertad el cuerpo se afloja y descansa.
Bajo un árbol el cuerpo descansa, o no?
La noche abre formas en el mundo, otras formas
y las cosas toman vida. Otra vida.
La cabeza no deja de tener pensamientos, todos atiborrados en una pequeña caja oscura.
Quiero tirarme en la cama y escuchar los sonidos de la noche, el tren que corre lejos y silba sordo y ciego.
No pensar, respirar hondo y que el aire entre.
Que no se quede a fuera.
y que el pecho se abra como las puertas de las casas en verano
y que la gente tome mate en la puerta, sin rejas
y que se escuche la música de fondo, aletargada por el calor
que parece afectar también a la música.
O quizás el aire es tan espeso que también a la música le cuesta andar por ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario