Hay una palabra que se repite en el tiempo.
Un círculo que se cierra detrás nuestro. Con los ojos pegados al vidrio miramos el mundo que se nos pasa.
Un puñado de palabras para nombrar todo un mundo, un para de piernas para caminarlo, una línea recta para saber donde empieza y donde termina.
Un punto, una línea, y nuevamente un punto. Un final al que no puedo creerle nada de nada.
Más que un final me parece un comienzo un nuevo comienzo de donde nunca se movió.
Quizás toda la filosofía y la ciencia este equivocada
Tal vez nada se mueva, todo sea quietud y calma.
Y el hombre con su curiosa actitud confundió el presente por muerte y comenzó a correr sin parar, nunca en la historia el hombre dejo de correr.
Nunca, salvo cuando alcanza el presente o para ser algo asi como alegóricos, cunado el presente lo alcanza.
Hay una palabra que se repite...
una nota que suena dentro del espiral como lo hace el eco del amanecer en los colores de la tarde.
Con esto digo que el espacio es como una sinfonía atrapada en lo ilimitado y cada ser que habita ese espacio es parte de ella. Una sinfonía que nunca podremos escuchar completa por que vivimos en el silencio de la desesperación ese silencio doloroso y triste; hecho de pasado y futuro.
De reproche y alágo por lo que se fué y temor y esperanza por lo que vendrá.
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