Se van los trenes, las lanchas. Se van. Hoy pienso que se vayan, que se vayan. Me quedo con vos, con un señor que habla en mil idiomas. Nos escucho en un lugar que existe y no existe. Te escucho cantar y te siento tan bien, tan vos. Esos círculos nos enredan, nos estrujan sacándonos algo nuestro, tan lindo. Esto va al lugar que no existe y existe (¡que exista!).
Señor, cante siempre, siempre. Cánteme.
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