6.24.2011

Mientras pensaba que el frío no me toca y que las horas pasan indefinidas sin el paso mecánico de las agujas del reloj, observo que tu vos cambia, tus palabras cambian, tu mundo cambia.
El suelo se aleja de mis pies y correr no tiene sentido. "No hay donde hacerse fuerte". Hay solo una certeza, respiro. Siento que muchas veces mi vos, persigue algo que ya no existe.
El inquietante mundo inacabado de las dudas y las preguntas. Cuantas sombras que lo cubren todo, pequeñas islas de luz que asemejan tierra firme. Vagos espejismos que se deshacen en cuanto nos acercamos. Navegando uno va, en su barquito de papel, decorado con hermosos filetes, hechos en carbonilla. El agua del tiempo no logra borrarlos. El agua del tiempo no logra desvanecer lo bello del mundo. Hay que pasar las tormentas con una sonrisa y con el corazón bien abierto. No hay nada a que temerle, no hay nada de que huir. Todas las cosas son lo que queramos que sean. En la garganta un grito aprieta, un grito ahoga, un silencio completa la escena.
Mirá el cielo y contáme de que color es donde estás vos. No importa que sea un color que no pueda ver jamas. No importa que nunca lo entienda. Importa que lo sientas y que puedas mostrar como se siente. Lo que es, es lo que sentís, nada más, ni nada menos que eso. Igual yo digo y digo. No se si pueda hacer las cosas que digo. No digo que sea fácil hacer las cosas como las digo. Pero hay que intentar. Nada bueno se pierde en el intento. Pero si se pierde el miedo. El miedo a probar, el miedo al hacer.
Mientras escribo digo mil palabras en silencio, para unirlas en oraciones. la mayoría se van como el agua de un río que pasa, fluyen. Y las que quedan forman la trama de este mundo que inventamos para nosotrxs.


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