6.27.2011

Es mi voz que me recorre y me explica y me explica y me encierra y me ahoga y me duele y me responde y, me deja tranquila. Es una mentira. Es parar de responderme. Es preguntarme… sin la necesidad de palabras en respuesta. Es ser lo que me pasa, jugar con las palabras y que sean hoy, ahora. Es sentir el miedo y sentirlo y soltarlo, no encerrarlo. Es el vértigo y dejarlo salir. Es la alegría y que sea, que viva. Es el cariño y que fluya. El amor y que viaje. El cansancio y que descanse, que caiga pesado y se transforme. Y la tristeza y llorar y dormir y encontrar. Es vivir y vivir y dejar que entre y salga, dejarme respirar. No obligarme a esto y a eso. No dejar que el vértigo y el miedo, el amor, la alegría, la tristeza se junten y queden atrapados en ese punto de la garganta.

Aflojar los hombros y no cargar más. Bailar. Caminar. Sentir el viento y el frío y el sol y la noche. Respirar la noche.

El cielo fue violeta de tormenta. Esa noche en la que un “si fuera el último día”…

Te veo para un café.

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