Te cuento palabras de ayer, de antes, de siempre. Están confusas y mescladas pero están ahí, esperando a ser ordenadas. Caminar sin hacer ruido, despacio, rápido, como puedas y quieras pero sin hacer ruido, flotando. La noche era buena y calma, sin frío y con una paz que daba escalofríos. Café y leche de soja, una charla, un cielo con nubes y aviones de papel que no fue, un sótano que no fue huerta ni jardín. Papeles, palabras, libros. Una casa que no fue. Ya encontrare otra. Creo que en ese momento me sentí desanimado. Pero tu vos y tus palabras crearon un no se que, que me trajo de nuevo. Buen día, la mañana fría nos recibe alegre y pacifica. Camino al tren cruzamos sus vías caminamos lento, sin hacer ruido, flotando. Una noche que se fue en un dormir profundo sin sueños. Los dientes que chirrean como bisagras antiguas y en deshuso yo no escucho ese ruido pero se que esta y que de a poco se come mis dientes. Mi pasado cumpleaños un día que quizás imagine diferente.
Esperando el tren sentados en un banco, nos distancia el cansancio, agotados. La noche nos cobre de a poco y las luces nos abren paso entre las cosas. Un tren, lo persigue un caballo montado por dos chicos...El caballo tiene botas de lluvia...amarillas ¿Te subirías al caballo? No! ¿Al tren? Si, para decirme que voy hacia algún lado ¿No para ir? No, creo que no necesito ir a ningún lado. Pero no puedo dejar de sentirme detenido y eso me entristece. ¿Vos? Yo si! Para ir a donde? A Tigre!
No hay comentarios:
Publicar un comentario